viernes, 7 de marzo de 2014

La Biblioteca Pedro: sus antecedentes y problemática actual


Introducción.

Esta colaboración la retomé de una investigación anterior y hoy deseo compartir la parte que que concierne a los orígenes de esta magna biblioteca. Comencemos:

"En la actualidad el bibliotecario universitario de la Biblioteca Pedro Mir se enfrenta a conflictos existenciales relacionados con el nivel cultural de los usuarios que atiende. Estos vienen desde los primeros estratos de la sociedad dominicana y afecta en menor o mayor grado el desenvolvimiento a lo interno de la biblioteca. Un usuario no educado, es un usuario potencialmente problema, así como lo es a la inversa: un bibliotecario sin formación profesional, no dará un buen trato a los usuarios reales y potenciales.

A la biblioteca acuden cientos de estudiantes cada día, los cuales el bibliotecario uasdiano enfrenta. He aquí entonces donde el servidor de la biblioteca juega su papel social. Si este no se prepara en el conocimiento y destrezas tecnológicas, y avanza en correspondencia con el tiempo actual, generaría una serie de problemas que a diario se vislumbran.

Hoy por hoy la biblioteca posee tecnologías computacionales, multimedia y de redes, que el usuario real o potencial, no le saca del todo provecho. Lo mismo puede pasar con el servidor en funciones, ya sea por falta de tiempo o por factores externos a sus labores.

La biblioteca hoy enfrenta problemas que más bien es por falta de apoyo, de parte del gobierno central, para enfrentar los retos que conlleva un edificio tan grande, exigente y dotado de las tecnologías modernas para su buen desarrollo. Pues como todo, los equipos se dañan y el edificio también.

Antecedentes.

Nuestra biblioteca, por decirlo así (pues la Biblioteca de UASD, es la biblioteca de todos), tiene su lugar y raíces en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Del mismo modo, la biblioteca Pedro Mir de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, ha sido producto de varias etapas de desarrollo en todo su devenir histórico. Como todo, la biblioteca de la UASD ha tenido su historia, sus problemas, sus raíces. La literatura escrita sobre las problemáticas de esta biblioteca no es abundante y de lo poco que encontramos, se haya ligada en ocasiones a la evolución misma de la universidad.

Haciendo uso de la investigación bibliográfica en la biblioteca misma, en la Sala Dominicana, e indagando en algunas tesis, no encontramos tantas informaciones sobre los problemas que hoy enfrenta la Pedro Mir. Algunas que otras sugerencias y en el único documento editado sobre la historia de esta biblioteca encontramos a Alejandro Paulino con su libro “Historia de la primera biblioteca universitaria de Santo Domingo” el cual nos sirve de base para establecer algunos antecedentes, así como la tesis de los bachilleres Carmen A. Dolores Veras, Marlenin R. Pinales y Maher S. Ortiz. Otras nos sirvieron de referencias secundarias en los complementos de algunas informaciones.

En sus inicios, según Alejandro Paulino, a los escasos libros que poseía la biblioteca  se le llamaba “librería”, ubicada en la antigua Universidad de Santo Tomás de Aquino. Con el Tratado de Basilea, esos pocos libros que componían la biblioteca, fueron a parar a Cuba. Pero luego, con la creación del Instituto Profesional, en 1866, la biblioteca es ubicada en el ex convento de los Dominicos, hacia 1882.  Ya para el año 1914, cuando el Dr. Ramón Báez, transforma el Instituto en Universidad Autónoma, la biblioteca pasa a ser de la Universidad. Desde ahí ha tenido sus momentos de cambios, con el desarrollo de la Universidad misma: tuvo varios cierres en consonancia con la universidad y sus reaperturas de la misma forma.

Con la llegada al país del Lic. Luis Florén Lozano en 1939, comienzan los cambios profundos en los niveles organizativos y cuidado. Su presencia dividió la historia de la biblioteca en dos: el antes y después. Ya para los años de la década de 40, “la biblioteca siguió enriqueciéndose, dinamizando sus actividades de extensión, reorganización y  adquisición de materiales”.[1]


Transcurrieron varias décadas mientras se hablaba de la construcción de un edificio exclusivo, funcional, cómodo y moderno para la biblioteca de la UASD. Sin embargo, este proyecto empieza a verse concretado desde 1999 cuando se da inicio a su construcción, que era un sueño postergado de la familia universitaria.
El 3 de agosto del 2004 es inaugurada por el entonces presidente de la República Hipólito Mejía, a 13 días de entregar su mandato, con el nombre de “Biblioteca Central UASD (BCU)”. En medio de incidentes y consignas protagonizadas por los estudiantes que se oponían por la ausencia de libros, muebles y equipos.
Con la llegada a la presidencia del Dr. Leonel Fernández, la Biblioteca es reinaugurada con el nombre de “Biblioteca Pedro Mir”, en honor a ese escritor dominicano y poeta dominicano. Esta biblioteca llega a fortalecer y desarrollar el sistema de bibliotecas dominicanas, con una infraestructura conforme con los nuevos tiempos en términos de tecnologías, arquitectura y diseño.
Su organismo arquitectónico es un edificio de cuatro niveles que consta de aproximadamente 30, 000 m2 distribuidos en sus cuatros niveles con espacios concordantes para el mobiliario, la decoración y la señalización, lo que garantiza el buen funcionamiento.
La Biblioteca, construida por el arquitecto Juan Ramón Fiallo Prota, cuenta con ocho salas de lectura, salas de videoconferencias, una hemeroteca, una videoteca, salas multiusos, salas de referencias, reprografía, un auditorio y otros espacios especializados.
Un mural patriótico, visible desde cualquier nivel, sintetiza la expresión del contenido de la biblioteca. La plataforma tecnológica con que cuenta la Biblioteca Pedro Mir, facilita el acceso a los medios de información a través de la conexión con la red.
Esta biblioteca posee uno de los software más poderoso que ofrece el mercado internacional, el Voyager, de la compañía Endeavor Information Systems, que permite las búsquedas por palabras, catalogación de diferentes tipos de recursos de información como bibliográficos, electrónicos, digitales, etc. y es utilizado por los empleados y, que además de ofrecer flexibilidad, es veloz y funcional. También tiene la ventaja de facilitar el trabajo al personal, el acceso a los recursos de información y la integración de los servicios en general.
Los aspectos tecnológicos importantes que hay que destacar son las redes de datos, sistema de servicios multimedios y videoconferencia, equipos informáticos, data center, sistema UPS, de seguridad, etc.
El equipamiento informático lo integran además, alrededor de 800 equipos modernos de computadores, con monitores planos, con lectores de CD y DVD, diseminados en las diferentes áreas de la biblioteca, con acceso al acerbo bibliográfico y a una gama de recursos tecnológicos. Estos recursos incluyen también el acceso a Internet y a servicios de información electrónica, bases de datos bibliográficas y referenciales”.[2]
La biblioteca cuenta además de sistema de monitoreo y vigilancia, así como antenas detectoras de metal o armas y para evitar la salida de los libros de manera inadecuada, ya que estos poseen sellos se alarma, para evitar su hurto.

Pero hay una etapa del desarrollo de esta biblioteca que cabe mencionar. En palabra del bibliotecario Luis Peña “Desde el año 1998 hasta el 2005, la antigua Biblioteca, conocida entonces como “Biblioteca Central Fray Antón de Montesinos”, comenzó un proceso de automatización del catálogo público con el sistema CDS/Micro Isis. Se creó además el módulo de informática, en donde se realizaban las labores de digitación de los catálogos públicos. Esa vez, se contrató al Lic. Domingo Polanco para el diseño e instalación de las bases de datos y de la configuración de una red. La red no prosperó, pero sí se llegaron a digitar todos los libros de la entonces llamadas Sala General y la Sala Dominicana y parte de la Sala de Humanidades y la Sala de Economía.
Para esos momentos estaba a cargo de la dirección de este módulo la Lic. Odalis Cedeño y le acompañaban en las tareas, la Lic. Agustina De los Santos, el Lic. Luis M. Peña, el Lic. Samuel Beltré y la compañera Mildre González. Este primer equipo de empleados fueron los precursores de la automatización de los servicios de la Biblioteca. Allí acudía, en ocasiones, profesores en busca de bibliografías y otros servicios, pues ya el sistema permitía la elaboración de otros productos bibliográficos, como la elaboración de bibliografías y búsqueda especiales para los visitantes.
Esta es una etapa poco conocida por los estudiantes e incluso, desconocida para los investigadores de tesis, pero quisimos mencionarlo aquí para que no se pierda en el tiempo.
En síntesis, desde el año 2005 hasta la actualidad, la biblioteca, ha pasado por sus mejores etapas evolutivas. A pesar de que, luego de equipada y organizada al estilo contemporáneo, se han venido dando algunos  problemas de tipos tecnológicos y de mantenimiento.”
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[1] Paulino Ramos, Alejandro “Historia de la Primera Biblioteca Universitaria de Santo Domingo”. – pág. 31
  
[2] Tomado de: “Las nuevas tecnologías de la Información y la Comunicación y su impacto en el personal de la Biblioteca Pedro Mir, Marzo-Junio 2006 por Carmen Alicia Dolores Veras y otros



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