viernes, 2 de junio de 2017

Código Marc para Instituciones

Por: Luis M. Peña. 2017

Introducción.

Sinceramente que  desconocía este procedimiento, pues me habían dicho que este código se obtenía vía la UNESCO. Fué después de una conversación con el profesor Pablo Brito, que comprendí dicho asunto. El me explicó y me mostró lo sencillo que es crear el código Marc para su institución. Observamos también que no todas las bibliotecas universitarias dominicanas han creado su código. A continuación, explicamos el proceso para hacerlo, sin complicaciones algunas. Veamos:

Lo primero es entrar al link de la página Marc Code List For Organizations. El link es el siguiente: https://www.loc.gov/marc/organizations/form-spa.html



En la parte de arriba dice claramente "Vaya ahora al formulario para pedir el código Marc". Lo siguiente es elegir el país.

Luego de elegir su país, presione el botón "Continuar" y llene el formulario que a continuación se le muestra.


No es algo complicado. Llenado el formulario el sistema le creará su código, el cual estará compuesto por las siglas de su país y del nombre de la institución, o algo así. Pero antes de llenar el formulario, la página le dá opción a buscar su código, si es que ha sido creado antes. Eso se encuentra en el primer párrafo de 2 líneas de las instrucciones y que dice "Oprima aquí". 


Se me presentan las opciones para verificar por código, organización o país. En el caso de mi país - República Dominicana - existen 10 instituciones que ya crearon su código Marc para bibliotecas u otra organización afín.


En el caso particular de la Biblioteca Pedro Mir, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), el código creado es DO-SdUA y, se encuentra registrado bajo el ID 37793. Si observa bien, verás que en el código creado se incluye: las iniciales del país (DO), de la ciudad (sD) y parte de las siglas de la institución (UA). Observe también que la tercera letra, que corresponde a la ciudad, está en minúscula.

Conclusiones.

Como pude observar, existen pocas instituciones dominicanas que han creado su código Marc. Estos códigos se colocan en los campos 035 y 040 de la estructura Marc21. Nosotros colocamos el código entre paréntesis más el número del registro bibliográfico en el campo 035. Ejemplo:

(DO-SdUA)106587

En el campo 040 es más complejo. Se coloca el código ya descrito, luego el código de idioma en que se cataloga y  luego se repite el código, si es la misma institución que cataloga el documento. En  caso contrario, se coloca el código de otra institución de la cual proviene la catalogación. Todo esto conforme a la norma Marc21.

Recomendamos pues, a todas las bibliotecas universitarias o no, que utilizan el formato Marc21 para la catalogación, a registrarse y crear su código. No se paga nada. Es la forma de saber el origen de la casa catalogadora, si se llena el campo 040 correctamente. Están todos invitados. Compartan por favor esta información.











lunes, 8 de mayo de 2017

Política de adquisición y descartes en las Bibliotecas Universitarias Dominicanas

Pendiente... Falta investigar.

La necesidad de un catálogo colectivo de las Bibliotecas Univesitarias Dominicanas

Hasta el día de hoy no se ha logrado, a pesar de las tecnologías y los recursos disponibles...
Disculpen, artículo en construcción.

viernes, 21 de abril de 2017

Situación y perspectivas de las bibliotecas y centros de documentación en la educación superior dominicana

Las opiniones contenidas en este documento, son responsabilidad de los autores y no necesariamente (aunque si pueden ser ampliamente compartidas), representan la opinión de las Universidades a que pertenecen los autores ni de la SEESCyT.


Introducción


Como respuesta a la iniciativa de la Secretaría de Estado de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (SEESCyT) relacionada con el Foro Presidencial de la Excelencia por la Educación Dominicana dentro del Área 4 (“Situación y perspectivas de la administración de las Instituciones de Educación Superior) coordinada por los Rectores de UNAPEC (Dennis Simó) y de UNIBE (Gustavo Batista), se realizó el trabajo de la mesa 31 con el tema “Situación y perspectivas de las Bibliotecas y Centros de Documentación en la Educación Superior” coordinada por la Directora de la Biblioteca de UNAPEC Snejanka Penkova. El propósito del mismo fue realizar un diagnóstico sobre el estado actual de las bibliotecas universitarias dominicanas y además, conociendo las tendencias internacionales del desarrollo de dicho sector, elaborar unas pautas pronósticas para su desarrollo.

El informe que se presenta a continuación se refiere más bien a la situación actual y no a las perspectivas del área de las bibliotecas universitarias, el estudio de las cuales requiere tiempo adicional y aplicación de otras técnicas. La fase inicial del trabajo fue realizada con la colaboración de los miembros de Asociación de las Bibliotecas Universitarias Dominicanas (ABUD) – los Directores de las Bibliotecas de INTEC (Lic. Lucero Arboleda), ISA (Lic. Pavel Corniel), PUCMM (Lic. Dulce Maria Nùñez), UCATECI (Lic. Eleuterio Ferreira), UCE (Lic. José Cañas), UNAPEC (Dra. Snejanka Penkova), UNIBE (Dra. Miriam Michel), UNPHU (Lic. Carmen Iris Olivo) y además, la Directora de la Biblioteca de la Universidad O & M, (Lic. Leda Sánchez). 

El documento completo lo pueden descargar desde el lik de abajo. Copien y peguen en el buscador de internet:

http://www.seescyt.gov.do/plandecenal/Foro%20Presidencial/Libro%2024%20-%20Mesa%2031-%20Versi%C3%B3n%2002.pdf

martes, 28 de marzo de 2017

El perfil del bibliotecario

 
Fundamentalmente, el bibliotecario es un profesional responsable del cuidado, ordenación y servicios prestados por una biblioteca. Además, su función es la de servir de enlace entre la información que se desprende de los fondos bibliográficos de la biblioteca y el usuario/lector. Al mismo tiempo, debe seleccionar la colección de libros, organizar la clasificación más apropiada y encargarse de facilitar el acceso a los fondos.

Teniendo en cuenta que en una biblioteca deben coincidir un personal bibliotecario con otro administrativo, técnico y de mantenimiento, es conveniente precisar con claridad la personalidad del bibliotecario, diferenciándola del resto del personal de la biblioteca: el bibliotecario debe estar dispuesto a colaborar con los demás miembros de la biblioteca siempre que sea necesario siendo siempre un bibliotecario propfesional con una gran capacidad de comunicación social. Debe poseer unos conocimientos superiores a la cultura general manteniéndose en una actitud de formación constante, para conservar siempre actualizado el nivel del fondo bibliográfico. Más que en otras profesiones, en las horas de trabajo el bibliotecario debe estar siempre localizable en la biblioteca y ser extremadamente organizado en la realización de su trabajo. Debe conocer a fondo el sistema de clasificación utilizado en la biblioteca, o imponerlo él mismo, si se trata de una biblioteca nueva. Por este motivo, ha de ser muy consciente de las posibilidades del local y de las necesidades del lector hacia el que se dirige la biblioteca.
Además de las cualidades esenciales de la profesión, el bibliotecario debe responsabilizarse directamente de varios campos propios de la biblioteca, con los que se mantiene vivo el contenido y la finalidad de la biblioteca: debe preocuparse de buscar y recopilar los elementos de una colección y aplciarle un sistema de clasificación. Ha de mantener, renovar y actualizar la colección vigilando su adecuado archivo, cuidando de su restauración y rehabilitación, provocando su utilización continua y fluida. Debe supervisar el buen funcionamiento de la administración de la biblioteca, tanto a nivel de organización como de gestión financiera y de mantenimiento en general, vigilando la conservación del edificio, de sus instalaciones y de todos sus muebles.
EVOLUCIÓN DE LA ENSEÑANZA DE BIBLIOTECONOMÍA
Una de las primeras escuelas de bibliotecarios que se crearon para dar una formación profesional al empleado de una biblioteca fue la École des Chartes, en Francia, en 1848, seguida de la Escuela Diplomática de España, en 1856. En estas escuelas se impartían extensas clases de cultura general, principalmente de literatura e historia y nacionales más o menos amplias de idiomas, con especial hincapié en los clásicos. Además debían aprender ciertas normas para ayudarse en la ordenación y almacenamiento de libros. Posteriormente, cuando las bibliotecas se conviertieron en establecimientos públicos y la categoría de los bibliotecarios se elevó a la de funcionario, se incluyeron nociones de administración, con la consiguiente burocratización de las bibliotecas.
Esto dio origen a que en 1858 se creara en España el Cuerpo Facultativo, y posteriormente ya en 1933, se creara una rama auxiliar para el bibliotecario: la del Cuerpo Auxiliar de Archivos, Bibliotecas y Museos.
Mientras tanto, en 1876 se había creado la Escuela de Biblioteconomía Ala, de Filadelfia. A partir de 1885 se concedía el diploma profesional en Gran Bretaña, y en 1887 el propio Dewey impartía clases de biblioteconomía en el Collumbia College de Nueva York.
Sin embargo, fuera de los países anglosajones aún no se concebía la biblioteca como un organismo de servicio público y fue necesario esperar a que hubiera avanzado ya en el siglo XX para que se impusiera este concepto de servicio social y se comprendiera la necesidad de crear auténticos profesionales para mantener viva la finalidad de una biblioteca.
A principio de siglo, en Madrid y en Cataluña se originó un movimiento en favor de las bibliotecas populares, que se vio apoyado luego por la ideología dominante en la 2ª República, esto permitió que se fuera forjando el perfil del que sería el bibliotecario actual.
(Fuente. Revista Cejillas y Tejuelos. Escrito por Mónica Llopis Pastor y Carolina Díaz Martín)

lunes, 20 de marzo de 2017

LAS BIBLIOTECAS ESCOLARES: UNA NECESIDAD

Periódico  HOY
Publicado el: 25 febrero, 2017
Por: Teresa Peralta tperaltacheco@gmail.com


Ahora que la educación dominicana está en la palestra pública y se plantea la necesidad de mejorar sus resultados, predominan los planteamientos sobre los diferentes aspectos que se deben considerar y las estrategias que habrán de ser implementadas a nivel del sistema de educación pública. Son múltiples las cuestiones a considerar y las decisiones que se han de tomar a fin de lograr avanzar en un aspecto tan importante para el desarrollo humano e intelectual en nuestro país.

Un elemento que me concierne y sobre el cual creo imprescindible externar mis consideraciones, es el relativo a las fuentes y los recursos de información en la educación, así como a su manejo. Este tema debe enfocarse desde el ámbito de los centros de recursos educativos o desde la biblioteca escolar.

La biblioteca escolar es un espacio educativo, un centro de recursos documentales multimedia al servicio de la comunidad pedagógica. Sus principales funciones son fomentar la lectura, formar en la búsqueda, análisis y tratamiento de la información, fomentar la expresión y la creatividad, educar en el ocio y el tiempo libre, informar y orientar sobre todos aquellos aspectos que conforman el currículo de la escuela.

Hace falta promoción y sensibilización sobre la importancia y el valor agregado que constituyen las bibliotecas escolares. Representan un elemento fundamental para la promoción de hábitos de lectura, pieza clave para el proyecto pedagógico y didáctico del centro escolar, así como objeto de interacción que favorece la igualdad de oportunidades.

Algunos elementos a considerar para fortalecer las bibliotecas escolares en el sector público son la creación de áreas de apoyo a estas en los distritos escolares, formación y establecimiento del puesto de Maestro Bibliotecario, técnico que se ocupa de diseñar y desarrollar el sistema de información de la biblioteca, así como el conjunto de servicios que esta ofrece. También es responsable de apoyar y dar respuestas a las demandas del profesorado para la efectividad de las acciones del proceso enseñanza aprendizaje.

Hay datos dispersos sobre la situación de las bibliotecas en nuestras escuelas. Históricamente no ha sido un aspecto considerado de importancia por ninguna de las autoridades educativas dominicanas.
Sin duda alguna que hay que confiar en que llegará el momento de valorar aspectos fundamentales como estos y plantear la implementación de normas y sistemas, que garanticen una política pública educativa que favorezca la calidad educativa en República Dominicana.



Fuente:  http://hoy.com.do/las-bibliotecas-escolares-una-necesidad/

LOS BIBLIOTECARIOS Y LA SOCIEDAD

Publicado el: 5 marzo, 2017   Periódico HOY
Por: Teresa Peralta / tperaltacheco@gmail.com

       La bibliotecología en la República Dominicana es un saber y una profesión relativamente joven, con una cantidad reducida de profesionales en comparación a la potencial demanda de la población. Es una labor ambivalente en un proceso de redefinición de su campo de estudio, que se enmarca en el mundo de la cultura, la educación y del conocimiento organizado y registrado. El bibliotecario está en las universidades y en todas las instituciones públicas y privadas donde hay centros de información, centros de documentación y bibliotecas, sin importar su naturaleza.

     El profesional de la biblioteca es un mediador entre el usuario y el conocimiento organizado, un gestor, animador social con vocación de servicio para hacer llegar la información contenida en documentos de cualquier tipo y formato a la población. Es un ente social dinámico, su función constituye un servicio fundamental e imprescindible para todos aquellos ciudadanos que requieren y buscan documentación como insumo para crear y recrear el saber.

      A esta profesión se le ha etiquetado como algo aburrida. Hoy es un quehacer cambiante que exige la actualización permanente debido al avance de la tecnología; es una profesión activa, de servicio, adaptación e imaginación, y requiere del aprendizaje constante y el compromiso de quienes la ejercen.
     Hoy los bibliotecarios estamos empeñados en la defensa del libro y de la lectura. Las transformaciones sociales, políticas, tecnológicas y económicas influyen en todas las profesiones, y particularmente en aquellas en que hay una enorme influencia
Asumimos un compromiso social, aunque la sociedad siga teniendo una visión medieval del bibliotecario. Aun así, la bi bliotecología es poco conocida y poco valorada en nuestro país.
Tradicionalmente a las bibliotecas y a los bibliotecarios se les ha considerado como neutrales, sin embargo, desde su actividad que es proporcionar acceso a la información, la cual es producida dentro de un contexto cultural, se está tomando postura pues la cultura nunca ha sido imparcial.
      La bibliotecología no es una profesión neutral. Se enmarca dentro de las ciencias al servicio de una sociedad en la que se hace imperante la búsqueda de la justicia social. En este marco abogamos porque todas las personas tengan el mismo derecho de acceso a los servicios culturales y a la información.

*La autora es catedrática universitaria y gestora cultural.